"Wow eh? El día en que Adn descubrió la sierra"
Uuuy, no sé eh? Fui a Basaseachi (o Basaseachic, aunque me inclino por la primer nomenclatura) y poooooots goey. Creo que ya me puedo morir agusto (bueno, no, tiempo). Son 5 minutos de lectura a mi ritmo, así que no me digan cosas feas.

No pretendo intentar dar información turística, ni mucho menos, pues creo que la mayoría de quienes leen esto han de pensar: "Wow eh? El día en que Adn descubrió la sierra" y tienen bien claro lo que Basaseachi es y no es. Esto es más que nada para dejar constancia para mi mismo y para quien le resulte interesante conocer lo que viví allá. Tampoco la voy a hacer muy larga, porque se rompería la magia de un viaje/paseo/findesemana que principalmente en su sencillez, viven las características de una experiencia bastante chida. Y la verdad, a pesar de que lo que me dejó, lo siento muy a nivel personal, no quiero dejar pasar la oportunidad de comentar en mi blog sobre esto. Algunos puntos me quedan para destacar:
Basaseachi, Ocampo. Chihuahua, México.
El hecho de no conocer casi nada sobre la sierra, me deja básicamente en condición de esponja. Toda la info que perciben mis sentidos es nueva y cada paquete de datos nuevos me maravilla de forma muy infantil. Detalles tan random como ver un puerco muy puerco (con rastas) caminando desentendido de la vida por la avenida principal, o tan profundos como una sesión de oración nocturna en una iglesia local (con cantos gregorianos y llantos basaseachianos de fondo), son solo parte de toda una cultura en torno a un fenómeno natural, y tocan la escencia de la persona de forma muy particular. Esto sale a relucir, más que nada, por la visión equivocada que hasta hace poco yo tenía de Basaseachi.
Ir a Basaseachi, para mí, significaba llegar, estacionar tu carro en algún lugar remoto, caminar unas cuantas horas por caminos escabrosos y llegar a un lugar, desde el cual se podría ver un chorro de agua cayendo. Ver ese chorro de agua rodeado de turistas gringos comprando recuerditos en los locales de por ahí, y tal vez, solo tal vez, comprar alguno yo mismo. Después de un rato, regresar a donde fuere que te hospedes o acampes a tomar cerveza.
Por el contrario, llega uno al pueblo de Basaseachi, y se topa con el cuadrito de la izquierda, de un ejercicio de examen de primaria, donde en una imagen comparan "Medio Rural" y "Medio Urbano" y te piden encontrar las diferencias. A lo largo (o corto?) de la avenida principal se imprimen estampas muy variadas de una vida muy diferente a lo que esperaba.
Después de haber recorrido una carretera de un solo carril por tres horas (creo, creo más o menos eso hicimos) y después de haber experimentado incontables potenciales accidentes, uno se pregunta, como harán los habitantes para recibir día a día la modernidad en forma de Sabritas o Gatorade.
De bajada
En el parque nacional al final de la avenida principal, que resguarda la cascada de Basaseachi, una chica llamada Guía de turistas Joy (uno piensa que la anda viendo en todos lados, pero no, en realidad es parte de una gran familia de guías de turistas donde todas son idénticas) espera al inicio de la vereda que conduce al fondo de la cascada y escribe en un cuaderno los nombres de quienes entran, con la finalidad de comprobar que también salgan.
La vereda es un camino serpenteante, con muchas piedras y atajos con más piedras. Las piedras se multiplican cuando uno camina con Converse. En el camino, es muy probable que uno se encuentre otra guía de turistas Joy, y con personas cansadas que suben de regreso. Normalmente un "Buenas..." es toda la interacción con las personas, pero también hay casos en los que uno se topa con un vendedor de naranjas, destapando un agujero para dejar salir un chorro de agua o con un finlandés que encontró el amor en una mexicana, y próxima boda, se regocija en un viaje para conocer la tierra que vio nacer a su amada. (citation needed) Entonces, la interacción se hace un poco más sustanciosa.
Desde la ventana (descanso aproximadamente a la mitad del camino) puedes ver la cascada y el arcoiris que las gotas reflejan, desde una muy buena perspectiva.
En el camino es importante cuidar tu paso, porque en una de esas tiras una piedra, y uno no puede hacer nada más que ver como cae, y cae, y cae, y sigue cayendo. Según algunos, es prudente gritar "PIEDRA!" para que las personas de abajo puedan taparse la cabeza con las manos... y que la muerte provocada por el chingazo duela menos.
Y te cansas mucho, pero...
Ya abajo
Después de una hora de camino o un poco más, las hormiguitas que se veían desde arriba, mutaron en humanos. Uno puede ir a sentarse a alguna piedra gigante y tomarse fotos con la cascada de fondo, como lo hace la mayoría. O, también, puede ir a sentarse a la piedra más alejada, para intentar percibir todo lo que tus sentidos puedan percibir, sin interrupciones. En ese momento la línea de tiempo se contrae, y vuelves a ser un bebé, al que su madre le hace cosquillas con sus dedos de agua. Le habla y su aliento es frío a veces y caliente a veces. Le enseña el mundo desde una perspectiva amplia, amplia, profundísima y a ti, te abruma. Le tararea las notas de una canción que nunca se interrumpe y que nunca termina.

El sol lanza un golpe vertical a la piel y el hambre golpea a su vez el estómago. Cuando te tienes que ir, sientes que te falta el tiempo para seguir disfrutando el cielo aquí en la tierra.
Y de subida
Después de haber descansado bastante en el fondo de la cascada, empiezas a subir el camino de regreso. En la realidad el tiempo se duplica, a lo mucho, pero en tu cabeza y en tu mala condición física, sientes como que se cuatriplica. Los descansos, por necesidad, se vuelven más frecuentes. Cuando llegas a la mini cascada que queda de camino, el agua te sabe a vida.


Ya casi al llegar, aparecen distintos síntomas que indican que AAAALGUIEN acaba de realizar una cantidad de actividad física similar a la que realizó en todo el año 2007 y lo que iba del 2008. Dolor en la boca del estómago, garganta muy seca, piernas temblando. Después consigues llegar al último tramo de camino que si tiene sombra, y minutos después, al estacionamiento. Te comes una paleta helada para llenarte de azucar, deliciosa azucar, y te vas.
Después de todo esto, puedes ir a otros lugares, tal vez no tan atractivos como estar en la cascada misma, pero que igual conservan un cierto grado de magia. Desde el mirador uno puede disfrutar con muy poco esfuerzo, de una vista muy completa de la cascada, pero evidentemente, no es lo mismo. En lugares cercanos, puedes caminar y caminar entre árboles y más piedras, y probar tus habilidades de koala.

Pero hay que tener cuidado, porque existen peligros, que si no cuentas con un Charles Atlas en tu grupo, pueden ser mortales.

No puedo hacer otra cosa que agradecer a quienes me permitieron conocer esta maravilla (y nada tiene que ver el título otorgado por Tv Azteca) y extendieron mi visión con las respuestas a mis preguntas de niño chiquito. Fue una experiencia que me dejó mucho para pensar y recordar. Y la compañía no pudo haber sido mejor.

(Uh, lo bueno es que no la iba a hacer muy larga. A ver si no aburro a mis lectoras, chingao)

No pretendo intentar dar información turística, ni mucho menos, pues creo que la mayoría de quienes leen esto han de pensar: "Wow eh? El día en que Adn descubrió la sierra" y tienen bien claro lo que Basaseachi es y no es. Esto es más que nada para dejar constancia para mi mismo y para quien le resulte interesante conocer lo que viví allá. Tampoco la voy a hacer muy larga, porque se rompería la magia de un viaje/paseo/findesemana que principalmente en su sencillez, viven las características de una experiencia bastante chida. Y la verdad, a pesar de que lo que me dejó, lo siento muy a nivel personal, no quiero dejar pasar la oportunidad de comentar en mi blog sobre esto. Algunos puntos me quedan para destacar:
Basaseachi, Ocampo. Chihuahua, México.
El hecho de no conocer casi nada sobre la sierra, me deja básicamente en condición de esponja. Toda la info que perciben mis sentidos es nueva y cada paquete de datos nuevos me maravilla de forma muy infantil. Detalles tan random como ver un puerco muy puerco (con rastas) caminando desentendido de la vida por la avenida principal, o tan profundos como una sesión de oración nocturna en una iglesia local (con cantos gregorianos y llantos basaseachianos de fondo), son solo parte de toda una cultura en torno a un fenómeno natural, y tocan la escencia de la persona de forma muy particular. Esto sale a relucir, más que nada, por la visión equivocada que hasta hace poco yo tenía de Basaseachi.
Ir a Basaseachi, para mí, significaba llegar, estacionar tu carro en algún lugar remoto, caminar unas cuantas horas por caminos escabrosos y llegar a un lugar, desde el cual se podría ver un chorro de agua cayendo. Ver ese chorro de agua rodeado de turistas gringos comprando recuerditos en los locales de por ahí, y tal vez, solo tal vez, comprar alguno yo mismo. Después de un rato, regresar a donde fuere que te hospedes o acampes a tomar cerveza.
Por el contrario, llega uno al pueblo de Basaseachi, y se topa con el cuadrito de la izquierda, de un ejercicio de examen de primaria, donde en una imagen comparan "Medio Rural" y "Medio Urbano" y te piden encontrar las diferencias. A lo largo (o corto?) de la avenida principal se imprimen estampas muy variadas de una vida muy diferente a lo que esperaba.
Después de haber recorrido una carretera de un solo carril por tres horas (creo, creo más o menos eso hicimos) y después de haber experimentado incontables potenciales accidentes, uno se pregunta, como harán los habitantes para recibir día a día la modernidad en forma de Sabritas o Gatorade.
De bajada
En el parque nacional al final de la avenida principal, que resguarda la cascada de Basaseachi, una chica llamada Guía de turistas Joy (uno piensa que la anda viendo en todos lados, pero no, en realidad es parte de una gran familia de guías de turistas donde todas son idénticas) espera al inicio de la vereda que conduce al fondo de la cascada y escribe en un cuaderno los nombres de quienes entran, con la finalidad de comprobar que también salgan.La vereda es un camino serpenteante, con muchas piedras y atajos con más piedras. Las piedras se multiplican cuando uno camina con Converse. En el camino, es muy probable que uno se encuentre otra guía de turistas Joy, y con personas cansadas que suben de regreso. Normalmente un "Buenas..." es toda la interacción con las personas, pero también hay casos en los que uno se topa con un vendedor de naranjas, destapando un agujero para dejar salir un chorro de agua o con un finlandés que encontró el amor en una mexicana, y próxima boda, se regocija en un viaje para conocer la tierra que vio nacer a su amada. (citation needed) Entonces, la interacción se hace un poco más sustanciosa.
Desde la ventana (descanso aproximadamente a la mitad del camino) puedes ver la cascada y el arcoiris que las gotas reflejan, desde una muy buena perspectiva.En el camino es importante cuidar tu paso, porque en una de esas tiras una piedra, y uno no puede hacer nada más que ver como cae, y cae, y cae, y sigue cayendo. Según algunos, es prudente gritar "PIEDRA!" para que las personas de abajo puedan taparse la cabeza con las manos... y que la muerte provocada por el chingazo duela menos.
Y te cansas mucho, pero...
Ya abajo
Después de una hora de camino o un poco más, las hormiguitas que se veían desde arriba, mutaron en humanos. Uno puede ir a sentarse a alguna piedra gigante y tomarse fotos con la cascada de fondo, como lo hace la mayoría. O, también, puede ir a sentarse a la piedra más alejada, para intentar percibir todo lo que tus sentidos puedan percibir, sin interrupciones. En ese momento la línea de tiempo se contrae, y vuelves a ser un bebé, al que su madre le hace cosquillas con sus dedos de agua. Le habla y su aliento es frío a veces y caliente a veces. Le enseña el mundo desde una perspectiva amplia, amplia, profundísima y a ti, te abruma. Le tararea las notas de una canción que nunca se interrumpe y que nunca termina.

El sol lanza un golpe vertical a la piel y el hambre golpea a su vez el estómago. Cuando te tienes que ir, sientes que te falta el tiempo para seguir disfrutando el cielo aquí en la tierra.
Y de subida
Después de haber descansado bastante en el fondo de la cascada, empiezas a subir el camino de regreso. En la realidad el tiempo se duplica, a lo mucho, pero en tu cabeza y en tu mala condición física, sientes como que se cuatriplica. Los descansos, por necesidad, se vuelven más frecuentes. Cuando llegas a la mini cascada que queda de camino, el agua te sabe a vida.


Ya casi al llegar, aparecen distintos síntomas que indican que AAAALGUIEN acaba de realizar una cantidad de actividad física similar a la que realizó en todo el año 2007 y lo que iba del 2008. Dolor en la boca del estómago, garganta muy seca, piernas temblando. Después consigues llegar al último tramo de camino que si tiene sombra, y minutos después, al estacionamiento. Te comes una paleta helada para llenarte de azucar, deliciosa azucar, y te vas.
Después de todo esto, puedes ir a otros lugares, tal vez no tan atractivos como estar en la cascada misma, pero que igual conservan un cierto grado de magia. Desde el mirador uno puede disfrutar con muy poco esfuerzo, de una vista muy completa de la cascada, pero evidentemente, no es lo mismo. En lugares cercanos, puedes caminar y caminar entre árboles y más piedras, y probar tus habilidades de koala.

Pero hay que tener cuidado, porque existen peligros, que si no cuentas con un Charles Atlas en tu grupo, pueden ser mortales.

No puedo hacer otra cosa que agradecer a quienes me permitieron conocer esta maravilla (y nada tiene que ver el título otorgado por Tv Azteca) y extendieron mi visión con las respuestas a mis preguntas de niño chiquito. Fue una experiencia que me dejó mucho para pensar y recordar. Y la compañía no pudo haber sido mejor.

(Uh, lo bueno es que no la iba a hacer muy larga. A ver si no aburro a mis lectoras, chingao)




9 mexicanos (o tal vez extranjeros) dijeron...:
telenee!! :lilu:
Aush! Pues qué padre que disfrutaste de aquel lugar, pero creo que faltó alguieeeen...
Chin! Maicol y yo sí queríamos ir pero, ya sabes... nos esperaban otros deberes familiares
A ver si a la otra nos vamos al Carnaval de Santa Bárbara... Hay gente pisteando por las calles y se hacen campamentos, te vas a balnearios y conoces a muchos chavos que todo se les hace fácil...
Saludos :)
Cambia la primera foto por la que estoy vomitando.
Porfis porfis porfis!!!
Perdiste la grandiosa oportunidad de informar a tus lectoras sobre la interesante historia de Jacinto Basaseachi y Jorge Pepsi =/
...tengo que hacer algo para mejorara mi cutis =(
que chido neta, es muy bonito por haya, aunque lo peor es que de seguro fumaste entre tanta pureza.
cochino
Brenda: See, ya sé... faltó el Maicol u.u ese wey es todo el pedo. Ntc, sip, nos cancelaron de último momento.
Serafin: Estoy casi seguro que contribuí a hacer esa historia muy larga y viajosa, pero, la neta, no me acuerdo bien en que consistía.
Paty: Si, pero, pero... me propuse desde ese momento, no tirar colillas en la calle/bosque... de hecho no tiré ninguna y lo he estado cumpliendo.
Ah, you mean... huh, nevermind.
que chido!!! yo nunca he ido... nomas a las 40 casas y fue caminar de bajada y de subida y asi :/...
muy chidas vacaciones, donde serafin salva a warashe me gusta mucho esa pic n_n!
Que lindo relato y fotos,pero como que la cascada se ve tan flakita, no como yo la recuerdo :(
wow, how is the guy climbing the tree? soooo funny and cute.
the picture of serafi'n is also funny =)
-Yeon-
Publicar un comentario en la entrada